Bienvenidos a esta nave ancestral, espacio mágico entre las montañas chiguanas, construido bajo la mirada de la geometría sagrada y orientado entre los cuatro puntos cardinales. Allí, se duerme con la luz de las estrellas y el arrullo de las canciones que el río Blanco canta al bajar del Páramo de Chingaza. Espacio único, separado por biombos y telas, baño independiente y agua caliente, buen internet, excelente WI-Fi, cocina equipada, terraza exterior amoblada con vista a la montaña.
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